¿Cómo es vivir en el Palmar de Troya? | Testimonios

¿Cómo es vivir en el Palmar de Troya?

Vivir en el Palmar de Troya es una experiencia que pocos pueden contar. Los que están dentro se niegan a hablar del tema. Los que han salido, prefieren no comentarlo. Sin embargo, durante mi infiltración en el Palmar de Troya conseguí hablar con varios exfieles y exreligiosos que vivieron en el Palmar durante años y que tuvieron la amabilidad de contarme su historia.

Antes de empezar con sus relatos, quiero aclarar que es muy diferente vivir allí como religioso y vivir allí como fiel. Mientras que los primeros viven recluidos en el Palmar y trabajan allí, los segundos lo hacen fuera, en el pueblo o incluso en otros países, y pueden tener sus propios trabajos. En este artículo comenzaremos hablaremos solo de a experiencia de los fieles.

La historia de Clara, fiel durante 18 años en el Palmar

¿Cómo es vivir en el Palmar de Troya?

Mi llegada al Palmar fue por la familia de mi padre. Desde que yo nací he estado dentro de lo que es el Palmar. Mi abuelo era palmariano, pensaba que ahí estaba la verdad, y nos hizo palmarianos a todos.

Pero es que antes las normas no eran tan estrictas. Pertenecías ahí, pero… Mis padres iban en manga corta, íbamos a la playa… El Palmar prohibió todo eso y ya no podías hacer nada, eras una persona cohibida. Pero, ¿por qué?

¿Qué piensa la gente del Palmar del mundo exterior?

Que ellos eran los malos y tú el bueno. Tú hacías lo que te decían ellos porque tú estabas en la verdad, y el resto en la mentira. Tú eres buena y tienes que cumplir las normas y hacer como ellos decían. Yo vivía en mi ignorancia. Yo en mi verdad, y ellos en la suya.

¿Qué ocurre si alguien de la familia deja el Palmar?

A mi padre le hicieron elegir entre el Palmar o los hijos, porque no podía tener hijos reconocidos fuera del Palmar. Él dijo que no podía echar a sus hijos a la calle y lo excomulgaron.

¿Aún tienes familia dentro del Palmar?

¿Cómo es vivir en el Palmar de Troya?

Tengo una hermana monja. No sé cómo pasó. Ella estuvo todo un verano en el Palmar, y todos los días salían las monjas a hablar con ella. Ahí fue cuando le comieron la cabeza. Cuando volvió del verano ya pidió ingresar de monja, con 17 años. No entiendo el cambio tan radical que tuvo.

La he vuelto a ver, he visto fotos de ella que mi madre me ha enseñado, pero llevo más de 22 años que no la veo. Tampoco puedo hablar con ella.

Es una obligación, casi. Como mi hermana está allí, mis padres están obligados a dar dinero para que pueda comer.

¿Y ha intentado contactar con vosotros?

Ha llamado a mi madre en varias ocasiones, pero siempre ha sido para captarla. Por ejemplo, una de las últimas veces le hizo unas preguntas muy raras y mi madre se extrañó. Le preguntó si seguía viviendo en la misma calle de siempre y mi madre le dijo que sí. Unos días después, tenía publicidad del Palmar en el buzón. Lo raro es que mi madre no terminaba de reconocer la voz de mi hermana. Un mes después, mi hermana volvió a llamar y mi madre le preguntó si la había llamado, a lo que respondió que no.

Se hicieron pasar por mi hermana para intentar captar a mi madre. No voy a dejar que se la lleven.

La historia de Inmaculada, fiel durante 37 años en el Palmar

¿Cómo es vivir en el Palmar de Troya?

Cuando tenía doce años nos enteramos por gente conocida, familiares que habían estado ya en el Palmar. Tuvimos la curiosidad de ir nosotros para informarnos y ver los que era. Alquilamos unos coches y fuimos sobre el año 70. Empezamos a entablar amistad con la gente que había por ahí.

Yo era bastante de seguir normas, pero en eso de saludar, pues yo me cuestionaba por qué no podía saludar a las personas si no eran palmarianas. Entonces, si me saludaban, yo decía: ¿quién soy yo para no decir nada, si no soy mejor que esta persona? Es de soberbia pensar que uno es mejor que el vecino. Entonces, yo saludaba. Pero siempre tenías que estar con cuidado de que no te viera algún otro fiel, porque tenían la obligación de chivárselo a algún superior.

¿Qué ocurre si alguien de la familia deja el Palmar?

Si un hijo dejaba el Palmar, tenías que echarlo de tu casa. Yo vi a conocidos que lo hicieron. Una hija no quiso seguir en el Palmar, tenía 17 años, y Ginés mandó que la echaran fuera. Ella se fue a casa de una hermana que también había sido palmariana y lo había dejado.

¿Cómo saliste de la iglesia palmariana?

Es que si un día te dicen una cosa y al día siguiente te dicen otra, algo no cuadra y no tiene coherencia. Y mensajes que decían que venían de Dios, y de la Virgen. Y yo decía: ¿qué pretenden? Pero, claro, vas aguantando, y vas aguantando… Tienes a tu marido, tienes a tus hijos… Entonces, si a mí me echan, se rompe el matrimonio o mi marido se queda con los niños. Entonces, vas aguantando.

Mis padres dejaron el Palmar en el año 2005 y yo seguí un poquito más. Fue porque un día vino el misionero con una lista de cincuenta normas que se tenían que cumplir, y mi madre se negó. Fue muy duro porque ella sabía que al irse no podría hablar conmigo ni con sus nietos. A mí mi conciencia me decía que era una falta de respeto a Dios no hablarme con mi madre. Era una lucha y al final ganaba que tenía que estar con ella, que estaba sola. Mantuvimos relación en secreto durante dos años.

Al final, por alguna razón, excomulgaron a las amigas de mis hijas, y obligaron a mis hijas a dejar de hablar con ellas. Como ellas se negaron, las excomulgaron también, y ahí fue cundo paré, porque ante todo yo era madre. Lo dejamos, pero en realidad estaba esperando un momento para hacerlo desde hacía mucho.

¿Aún tienes familia dentro del Palmar?

Sí, mi hermana es monja. Se metió a los 19 años y ahora tiene 58. No puedo hablar con ella. Para el cumpleaños de mi madre, conseguí llamar a las monjas, pedí por mi hermana, me dijeron que no se podía poner y que tenía que hablar con los superiores. Dije: no, porque ya otras veces me he quedado esperando a que me respondieran, y mi madre llevaba sin saber de ella desde 2003. Así que dije: «es solo para recordarle que es el cumpleaños de mi madre, que tiene alzheimer y pregunta por ella». Al día siguiente la llamó. Desde entonces sé que está bien y está viva.

Hablaron de que si quería irse a vivir con ella en el convento. O sea, renunciar a todo lo de aquí, hacerse del Palmar otra vez, pasarle la jubilación a la congregación…


Me infiltré en una secta

Estuve infiltrado en una secta y puedes ver mi documental, que incluye los testimonios de Clara e Inmaculada, en mi canal de Youtube.

Por cierto, el Palmar intentó tirarme el video varias veces.

Comparte en tus redes