industria farmacéutica paga al sector médico

En los últimos años, la industria farmacéutica ha sufrido un gran descrédito por parte de la opinión pública. ¿La razón? Algunos creen que los fármacos pueden no ser eficientes o bien que el médico te los esté recetando porque le han pagado para ello. El caso es que esto ha pasado de ser una simple conspiración a un conocimiento general: ¿nos están recetando los médicos tratamientos innecesarios por intereses personales?

Es lo que quise descubrir durante mi investigación a la industria farmacéutica, y es lo que vamos a intentar responder en este artículo. En especial, vamos a centrarnos en las vacunas, y cómo los pagos de dos grandes farmacéuticas a médicos y divulgadores científicos provocaron que una vacuna que no debería estar financiada por la sanidad pública pasara a estarlo.

¿Todas las vacunas deberían estar financiadas por la sanidad pública?

Según Roi Piñeiro, médico pediatra, en España eso lo decide el Consejo Interterritorial de Salud, que se reúnen de vez en cuando para decidir qué vacunas se deben financiar y cuáles no (a nivel nacional).Cada Consejería de cada Comunidad autónoma, a pesar de la recomendación nacional, puede decidir si las financia o no. Esta financiación se suele ver sugestionada por la opinión de las principales asociaciones científicas.

Dentro de las asociaciones científicas tiene que haber expertos también en economía que pudan discernir si el gasto en una vacuna en concreto sería efectivo, ya que la hucha pública tiene limitaciones.

El problema viene cuando las recomendaciones de este comité científico vienen dadas por profesionales que han recibido dinero de las farmacéuticas. Y hablamos de un dinero que puede llegar a ser hasta cuatro sueldos normales.

Ejemplo: ¿qué pasó con la vacuna de la farmacéutica de Pfizer contra la meningitis tipo B?

La meningitis es la inflamación de las meninges que solo se contagia en niños y que tiene una alta mortalidad. En los casos en los que no mata, puede dejar al enfermo con unas consecuencias muy graves, como amputación de miembros, parálisis cerebral o ceguera. Es una enfermedad muy peligrosa, sin embargo, las estadísticas nos dicen que son muy pocos los niños que se contagian, y esa es una de las razones por las que el Estado no las financia (excepto en Canarias y Castilla y León).

Cuando hablamos de financiación a las vacunas, no pesa tanto la mortalidad de la enfermedad, sino la incidencia en la población. Una enfermedad con la mortalidad elevada pero pocos casos supone una incidencia menor que una enfermedad con la mortalidad menos elevada pero más contagiosa. En concreto, la meningitis afecta a 7 de cada 1.000.000 niños. Es casi más fácil que te toque la lotería que un niño se contagie de meningitis. Por ejemplo, en 2017 fueron 8 los niños que se contagiaron y murieron en ese año.

Y aquí viene el dilema: la incidencia es ridícula, pero la enfermedad es devastadora. Entonces, ¿qué hacemos?

Por un lado, la asociación española de Pediatría recomienda en su web que se vacune sistemáticamente a los pequeños.

No obstante, para el Estado, la meningitis no sería, en principio, una enfermedad con la que haya que financiar las vacunas porque no es costo-efectiva, a no ser que el niño presente factores de riesgo. Por eso, en los hospitales debes pagar si quieres que tu hijo la lleve.

En medio de esta problemática, estalló una guerra de medios.

¿La vacuna contra la meningitis tipo B debería estar financiada por la Seguridad Social?

Piñeito opina que las vacunas deberían estar financiadas por la Seguridad Social porque, si no, lo que provocamos es que solo las personas ricas puedan pagarla. Según él, si nos ponemos en el caso de que tenemos un hijo y tiene esa enfermedad, todos querríamos que la vacuna fuera financiada por el Gobierno.

Sin embargo, este argumento es muy emocional. ¿Y si resulta que mi hijo tiene una enfermedad mucho más contagiosa pero menos mortal, contra la que no se le ha vacunado porque la financiación se destinó a la meningitis? Según el biólogo Fernando Cervera, destinar el dinero a esta vacuna supondría pagarlo con la vida de cien personas por cada niño vacunado. Aunque es muy complicado responder a la pregunta: «¿qué vale más, una vida o cientos de ellas?», lo que pretende la farmaeconomía es tomar decisiones basadas en salvar el mayor número de vidas con la misma cantidad de dinero

En Castilla y León, una de las comunidades que tiene la vacuna gratuita, la incidencia de la meningitis tipo B es del 0,33. En 2017, antes de que se implementase la vacunación, hubo ocho casos en general. En 2019 se tomó la decisión de subvencionar la vacuna con 4,7 millones de euros para realizar una inmunización en la población infantil de la comunidad. 4,7 millones de euros por una enfermedad que solo contagia a unos 8 niños por año.

Pero, ¿por qué se tomó esta decisión?

El documental de la Asociación Española de Pediatría, «Cerrando el círculo»

Desde la Asociación Española de Pediatría hubo una campaña masiva para que el Estado financiase la vacuna. Culminaron la campaña con una serie documental llamada «Cerrando el Círculo», presentada por Tania Llasera, que hacía mucho inciso en qué ocurre si un niño contrae la meningitis.

Lo que no dice es que la incidencia es baja, ni habla del número de contagios que hay en un año.

La industria farmacéutica paga al sector médico

Tampoco comenta el informe del Ministerio de Sanidad que dice, literalmente: «esta información se ha corroborado con un estudio de coste-efectividad […] donde se concluye que la vacunación con Bexsero no resulta coste-efectiva». Los argumentos emocionales cuando hablamos de vidas no cuentan, especialmente cuando van en contra del código deontológico (salvar siempre el mayor número de vidas posible).

La vacuna Vexero es de 116 euros por dosis, y se necesitan dos. Para que la vacuna fuera sistemática, habría que castar más de 900 millones ahora mismo, y 84 millones al año para los recién nacidos. En el mejor de los casos, esto evitaría 20 muertes al año.

Pero es que, claro, además todo ese dinero iría a parar a manos de las farmacéuticas CADA AÑO. Y aquí es donde se pone curioso: si nos vamos al portal de transparencia de GSK y Pfizer, veremos lo que le pagaron al Coordinador del Comité Asesor de Vacunas, David Moreno, en 2019, un total de más de 20.000 euros. EL secretario del Comité, Francisco José Álvarez García, recibió más de 35.000. Una de las afectadas que sale en el documental, Cristina Regojo, recibió más de 6.000 euros en el mismo año. Y Roi Piñeiro, el pediatra que ya hemos citado varias veces en este artículo, recibió más de 20.000.

La industria farmacéutica paga al sector médico

¿Es malo que una farmacéutica pague a los médicos?

En sí, no tiene que ser algo malo. Es legítimo y está regulado. Lo que no está regulado, según Cervera, es que la farmacéutica pague al médico por asistir a una charla a divulgar sobre la vacuna. O a hablar en prensa a favor de la empresa.

DESMONTANDO a la INDUSTRIA FARMACÉUTICA y sus PAGOS al SECTOR MÉDICO | Reportaje de Investigación

¿Qué vacunas deben de entrar por la sanidad pública y cuales no? Sin duda no es una decisión fácil Salvo que los que tengan que tomar dicha decisión acepten pagos de los laboratorios que las fabrican. Si quieres informarte más y mejor del tema, te invito a verlo en mi canal de Youtube.

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