infiltrado en el palmar de troya

Infiltrado en el Palmar de Troya

¿Cómo es estar unfiltrado en una secta? No son muchos los que entran en una secta y logran salir, por lo que no tenemos muchos testimonios de cómo es una secta por dentro. Sin embargo, yo quería saber qué se sentía de verdad. En 2019 decidí infiltrarme en la Iglesia Palmariana, una presunta secta situada en el municipio del Palmar de Troya, en Sevilla.

La secta del Palmar es impenetrable: tras sus altos muros conviven fieles, sacerdotes, monjas y hasta un Papa autoproclamado. Ya os contaba la historia del Palmar de Troya aquí, pero hoy quiero ir un pasito más allá y explicaros cómo me infiltré en esta secta.

¿Me acompañáis?

¿Cómo entrar en una secta?

Infiltrado en el Palmar de Troya

Si te interesa entrar en una secta, atención a los pasos que debes seguir.

Busca la secta por internet

No veas lo que se han modernizado las sectas de hoy en día. Hasta la más religiosa tiene una página web con WhatsApp.

Busca a tu secta en cuestión. En mi caso, por supuesto, fue el Palmar. Después, ve a la sección de contacto.

Mandar un email

En el caso del Palmar, resultó que tenían una web con un correo electrónico, lo cual siempre viene de perlas. Haciéndome el buenecito, les pedí que me contaran cómo podía unirme a ellos.

Aquí te dejo una plantilla que puedes copiar y rellenar con tus datos para solicitar tu unión a una secta.

Buenos días,

me llamo _________. Actualmente vivo en ____________________.
Os escribo porque hace tiempo que me siento fuera de lugar, (insertar aquí algo relacionado con la temática de la secta. Por ejemplo, si es una secta New Age, poner que tu consciencia siempre ha estado en un plano más elevado que el del resto).

He visto vuestra web/canal de youtube/instagram y creo que he conectado mucho con vuestro mensaje.

Me gustaría saber cómo puedo comunicarme con vosotros para saber más y descubrir si puedo unirme a la ________.

Saludos,

____________.

Decir que sí a todo lo que te digan

Infiltrado en el Palmar de Troya

Una vez mandé el correo, no tardaron mucho en contestar. Me dijeron que, para ser palmariano, tenía que rezar el rosario todos los días, vestir de una manera humilde y solo relacionarme con palmarianos. Es decir, no podía tener una novia de fuera. Con la excusa de relacionarme con otros palmarianos, me invitaron a Sevilla.

Hablar durante una hora con alguno de los miembros

No me hice mucho de rogar porque el señor con el que empecé a hablar me llamaba cada dos días para hablar durante casi una hora, y yo ya no podía más. Imagínate escuchar durante mínimo quince minutos que el mundo está muy podrido, que no puedo escuchar a nadie que hable mal de la Iglesia, que si las mujeres van muy provocativas y eso no puede ser…

Así que me compré los vuelos y para Sevilla que me fui.

Infiltrado en el Palmar de Troya

Cuando por fin entré en el recinto del Palmar de Troya, me hicieron esperar a un hombre que, supuestamente, iba a ayudarme y guiarme en mis primeros pasos dentro de la Iglesia. Lo llamaremos Joaquín.

Ya en esos primeros minutos me di cuenta de la segregación que había entre hombres y mujeres en la iglesia. Mientras ellos circulaban por la izquierda de una línea, ellas tenían que hacerlo por la derecha. Todos los fieles iban vestidos acorde con las reglas: faldas largas y marrones en mujeres, y camisas y pantalones largos en hombros. Todo bien abotonado, sin dejar ver un centímetro de piel a pesar del calor.

Cuando por fin llegó Joaquín, me invitaron a pasar a la Basílica. El problema es que me quitaron el móvil, así que quedé incomunicado con el exterior (tenía a un amigo fuera con el que había quedado en la puerta a las siete y media).

A partir de ese momento tuve que asistir a una misa que duró hasta las ocho y media. Después, ya me fui con Joaquín.

Durante los días que estuve dentro del Palmar, Joaquín no me abandonó ni un minuto. Mis únicos momentos de intimidad eran cuando estaba en la casa-hostal del Palmar. En esos momentos se suponía que tenía que leerme el Catecismo Palmariano y el Credo Palmariano, dos librillos que contienen todas las normas, reglas y prohibiciones de la orden. Como por ejemplo, que mantener relaciones sexuales con protección está prohibido, y en el matrimonio hay que procrear.

Joaquín, que llevaba 30 años en la orden, me contó que tenía ocho hijos, cuatro de los cuales no eran miembros del Palmar. Con ellos no se hablaba, y todo lo justificaba con la frase «sí, pero para mí es importante el Palmar».

¿Cómo es el día a día dentro de la Iglesia Palmariana?

Por las mañanas se lee el Credo Palmariano y Catecismo Palmariano. A partir de las seis y hasta las once, se rezade rodillas en la basílica. Los que viven en el Palmar se quedan ahí (son, mayoritariamente, miembros de la Iglesia), el resto vive en el pueblo. Sin embargo, no se relacionan con el resto de personas, y viceversa.

Algo que me llamó la atención es que a la vigilia también acudían niños. Niños que crecen dogmatizados, con un solo pensamiento, dentro de una orden sectaria, a los que no se les permite hablar con el exterior.

Me infiltré en una secta y esto es lo que vi

He estado infiltrado conviviendo con los miembros de la «Iglesia Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz» y he podido conocer de primera mano cómo es su día a día dentro de la sectaria congregación. Un trabajo de investigación lleno de imágenes, testimonios, documentos y declaraciones inéditas.

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